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PUENTE DE LOS SUSPIROS Richard Russo

Viernes, 17 Noviembre 2017 10:44

En el transcurso de una novela de casi setecientas páginas, como esta, el lector llega a sentir que está pasando una temporada en otra parte, que se ha ido a vivir un rato a otra ciudad, a algún pueblo lejano que asombra por sus diferencias con el pueblo propio a la vez que por la humanidad de sus habitantes: la misma, por cierto, de quienes conoce personalmente, aunque puesta a prueba en circunstancias completamente ajenas. Y como en cualquier pueblo, en Thomaston, el de estas páginas, cercano a Nueva York, pulula una pequeña muchedumbre de personajes que se llega a conocer y en algunos casos a querer. Familias que se forman, que se terminan, gente que muere o de la que nunca más se sabe, colegios donde la amistad a veces parece amor y la antipatía, odio... El narrador, buen hijo, buen marido, buen padre, buen hombre y a la vez hombre mediocre, es algo apocado, mientras su coprotagonista, al que jamás olvida, compañero de estudios del que nadie esperaba nada, se ha convertido –en la remota Venecia, eso sí, a donde se fue hace mucho- en pintor de renombre mundial… Vida en abundancia, entrañable, corriente, vista desde infinidad de perspectivas, consigna aquí un autor notable, ganador del Pulitzer.