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EL VERANO, LOS LIBROS, LA FAMILIA

Miércoles, 30 Enero 2019 17:14

Por Patricia Benavides Narváez

Jefa Departamento - Sistema de Bibliotecas
 
Hay que estar de acuerdo que pocas veces la lectura es tan agradable como en vacaciones, ideal para cualquier destino que elija como lugar de descanso, ¡incluso si es el patio de la propia casa! Acordémonos de que Veraneando en Zapallar, obra clásica del teatro chileno, muestra a una distinguida familia fingiendo que parte a la costa: hacen saber que se van pasar las vacaciones en dicho balneario, cierran a machetes puertas y ventanas… ¡y se recluyen en el patio, porque la cruda verdad es que ese año no hay fondos para viajar! Descontando el hecho de que si no se puede salir de vacaciones está de más tomarse el trabajo de fingir que sí se sale, esta comedia no sólo da una buena lección de humorismo, sino que precisamente puede ser la lectura más indicada si es que en vez de Zapallar, o la montaña o el campo, vamos a pasar las vacaciones en casa.
 
Pasar las vacaciones en casa puede ocurrir por falta de fondos, sin duda, ¡pero también porque ese año la familia decidió descansar realmente! Hay vacaciones que resultan más agotadoras que el año entero de trabajo continuo, y de las cuales la gente vuelve en estado de semi postración por la fatiga: que los niños, que las maletas, que las mochilas, que las reservas, llegar, salir, el bus, el gato, el perro, la posada, los pasajes, los peajes, la comida… Así que si usted desea tener un verano de genuino descanso, quedarse en casa puede que sea la mejor opción, y en ese caso Veraneando en Zapallar puede ser la mejor lectura, la más recomendable, ¡la precisa…!
 
Leer en familia, y leer en voz alta, son tradiciones que quizá la televisión, la internet y hasta “el carrete” han llevado al límite mismo de la extinción… Sin embargo, hay maneras encantadoras de disfrutar con tan entrañable costumbre: por ejemplo, que cada miembro de la familia seleccione un buen párrafo en el libro que está leyendo, un párrafo que le haya impresionado, y se lo lea al resto. Otra: que cada uno busque (y puede hacerlo con ayuda de google si no tiene los libros a mano) algún poema que leyera en la infancia y que le dejara un recuerdo hermoso. Por último, la sencilla fórmula de que el más bueno para leer, el de mejor voz o más histriónico, les lea un buen cuento a los demás.
 
En tiempos pasados era la nana, o la mama, como la vieja Mama Rosa, para mencionar otro personaje clásico del teatro chileno, quien se sabía los mejores cuentos, aunque no procedían de la lectura sino de la tradición: de ahí viene un inolvidable poema de Diego Dublé Urrutia, “Soñé que era muy niño, / que estaba en la cocina / escuchando los cuentos / de la vieja Paulina…” En el fondo del lago debe ser uno de los más lindos poemas que se hayan escrito en nuestro país, y aunque mandado a hacer para leerlo en invierno, nunca dejará de ser bienvenido en verano.
 
Que tengan un auténtico descanso, amigos queridos: unas felices vacaciones, donde sea que las pasen, en “Zapallar” o en Providencia, Ruca pequén, Málaga o en Mulchén y que las realcen y enriquezcan con la lectura de un maravilloso libro. Un libro que, dicho sea de paso, pueden pedir en alguna de nuestras Bibliotecas…
 

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